viernes, 3 de agosto de 2007
Felices vacaciones
A los que las tengan o estén a puntito. Yo me voy ahora mismo. En septiembre volvemos. Chau!
jueves, 26 de julio de 2007
¿Qué más se puede pedir?
Llevo unos días dándole vueltas a la crónica del bloguellón madrileño del pasado fin de semana. Circulan unas cuantas por la red y por todas ellas os habréis dado cuenta de que lo pasamos genial. Y también os habréis dado cuenta de que resulta complicado decir algo original cuando ya se ha dicho tanto y tan bien. No es que eso me haya importado otras veces. Quizás ahora tampoco. Pero como voy bastante liadillo y no quiero hacer algo que desmerezca un fin de semana tan redondo, empezaré por un aperitivo.
La cosa es que, cuando uno pasa 48 horas rodeado de blogueros tan curtidos y entusiastes no puede sino preguntarse cuán monótona y aburrida habría sido su vida sin los blogs. Pronto se percata de que ha pensado una estupidez. Y a continuación se dice que eso ya no le extraña a nadie. Sin los blogs mi vida no tendría por qué ser aburrida. Pero sin duda no habría conocido a gente tan maravillosa como la que estoy conociendo. Pero claro. En la vida no todo son florecillas, la luz proyecta sombras, toda fuerza tiene su reverso tenebroso... ¿Dónde está el truco a tanto buen rollo, diversión y gambiteo desenfrenado? Pues para empezar, uno corre el riesgo de pensar que si los blogs le regalaron un fin de semana mágico... ¿qué no podría conseguir si sigue adentrándose por los procelosos mundos de la red? Pues que acaba haciendo videos como éste.
Si el blog me trajo amigos como los del fin de semana, con espacios en Flickr, Youtube, MySpace... podría cumplir el viejo sueño de Roberto Carlos de tener un millón de amigos.
Qué digo un millón. Un millón de millones... Y si para eso tengo que convertirme en un friki como ese... Bueno. Cuando tienes repartidos por la red unos seis blogs, un space, tres o cuatro webs, un fotolog, un videoblog, un par de podcasts, cuatro cuentas de mensajería instantánea, un zombie en Secondlife, veintitantas direcciones de correo electrónico y perfiles en cinco o seis redes tipo orkut (aunque a la mayoría de todos estos sitios no les hagas ni caso)... uno se vuelve bastante selectivo a la hora de llamar friki a alguien.
Así que mejor me estoy quietecito y dejo para otro año lo de expandir mi presencia en la red (que ya está bastante extendidita tras más de diez años paseándome por estos lares). Me conformaré con lo que hay y asumiré mi futuro. Que será más o menos como el de este amiguete. Una vida interesante, una dieta equilibrada y un físico (y psíquico) imponente. ¿Qué más se puede pedir?
La cosa es que, cuando uno pasa 48 horas rodeado de blogueros tan curtidos y entusiastes no puede sino preguntarse cuán monótona y aburrida habría sido su vida sin los blogs. Pronto se percata de que ha pensado una estupidez. Y a continuación se dice que eso ya no le extraña a nadie. Sin los blogs mi vida no tendría por qué ser aburrida. Pero sin duda no habría conocido a gente tan maravillosa como la que estoy conociendo. Pero claro. En la vida no todo son florecillas, la luz proyecta sombras, toda fuerza tiene su reverso tenebroso... ¿Dónde está el truco a tanto buen rollo, diversión y gambiteo desenfrenado? Pues para empezar, uno corre el riesgo de pensar que si los blogs le regalaron un fin de semana mágico... ¿qué no podría conseguir si sigue adentrándose por los procelosos mundos de la red? Pues que acaba haciendo videos como éste.
Si el blog me trajo amigos como los del fin de semana, con espacios en Flickr, Youtube, MySpace... podría cumplir el viejo sueño de Roberto Carlos de tener un millón de amigos.
Qué digo un millón. Un millón de millones... Y si para eso tengo que convertirme en un friki como ese... Bueno. Cuando tienes repartidos por la red unos seis blogs, un space, tres o cuatro webs, un fotolog, un videoblog, un par de podcasts, cuatro cuentas de mensajería instantánea, un zombie en Secondlife, veintitantas direcciones de correo electrónico y perfiles en cinco o seis redes tipo orkut (aunque a la mayoría de todos estos sitios no les hagas ni caso)... uno se vuelve bastante selectivo a la hora de llamar friki a alguien.
Así que mejor me estoy quietecito y dejo para otro año lo de expandir mi presencia en la red (que ya está bastante extendidita tras más de diez años paseándome por estos lares). Me conformaré con lo que hay y asumiré mi futuro. Que será más o menos como el de este amiguete. Una vida interesante, una dieta equilibrada y un físico (y psíquico) imponente. ¿Qué más se puede pedir?
sábado, 14 de julio de 2007
Sonrisas por sonrisas
La red nos permite trabajar, entretenernos, comunicarnos... y en ocasiones, conocer a gente increíble que de otro modo difícilmente hubiéramos conocido. Hace unos meses que conocí a Su, una mujer que se dedica a regalar sonrisas dentro y fuera de la red. Hoy cumple 33 añitos y me parece una oportunidad fantástica para agradecerle que nos haga sonreir y compartir con todos vosotros una de sus piezas musicales preferidas.
Felicidades Su!
Nessun dorma, Nessun dorma!
Tu pure, o Principessa,
nella tua fredda stanza,
guardi le stelle
che tremano d'amore e di speranza.
Ma il mio mistero e chiuso in me,
il nome mio nessun sapra!
No, no, sulla tua bocca lo diro
quando la luce splendera!
Ed il mio bacio scioglierà il silenzio
che ti fa mia!
(Il nome suo nessun saprà!
e noi dovrem, ahime, morir!)
Dilegua, o notte! Tramontate, stelle!
Al l'alba vincero!
Aria di Calaf, Turandot (Pucinni)
Y para terminar, una felicitación de los payasos más famosos de fuera de la red.
Felicidades Su!
Nessun dorma, Nessun dorma!
Tu pure, o Principessa,
nella tua fredda stanza,
guardi le stelle
che tremano d'amore e di speranza.
Ma il mio mistero e chiuso in me,
il nome mio nessun sapra!
No, no, sulla tua bocca lo diro
quando la luce splendera!
Ed il mio bacio scioglierà il silenzio
che ti fa mia!
(Il nome suo nessun saprà!
e noi dovrem, ahime, morir!)
Dilegua, o notte! Tramontate, stelle!
Al l'alba vincero!
Aria di Calaf, Turandot (Pucinni)
Y para terminar, una felicitación de los payasos más famosos de fuera de la red.
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