martes, 13 de marzo de 2007

El origen encontrado: crónicas bloguelloneras II - y 4

Ya he dicho todo lo que tenía que decir sobre la quedada bloguellonera, pero me faltaba explicar por qué salí por patas cuando tan agustito estábamos. Y ya acabo que estoy de la crónica por fascículos ésta hasta las mismísimas narices. Así que no imagino cómo estaréis vosotros...

¡Caracoles!
Con el buen rollito que llevaba encima, volví al mercado del Borne, recuperé mi moto y para casita. Allí tenía la maleta preparada. La cargué en el coche y me fui para Sant Andreu a recoger a una amiga. Una vez juntos, carretera y hacia Platja d'Aro. Cuando llegamos nuestros amigos ya nos estaban esperando. Nos enseñaron el apartamento, algo antiguo pero bien equipado y, lo mejor, en primera línea de playa. El plan era cenar algo, apalancarnos en el balcón para ver el eclipse de luna y, después, salir a tomar una copichuela. Sencillo pero impecable.

Eclipse etílicoFuimos a un restaurante cerecano donde acompañamos la cena con un Viña Ardanza Reserva. Bueno, más bien dos. Y con media botella por barba entre pecho y espalda nos fuimos dando un paseíto hasta la playa. El eclipse había empezado ya. Subimos al apartamento y seguimos el espectáculo desde allí. Intenté hacer una foto pero después del vino no tenía el pulso para grandes virguerías. Así que al cabo de un rato nos fuimos a un Pub cercano a dar cuatro botes y tomar la última.

Como la exaltación de la amistad la traíamos de serie, no tardamos en llegar a los cantos regionales (jamás negamos la evidencia). Entre risas y bailes (más o menos) el Pub se fue vaciando y al final optamos por volver a casa (antes de que nos echaran).

En los jardines de entrada al bar presenciamos una romántica escena entre una chica majísima y un arbol. Ella le daba conversación pero él, terco, se negaba a responder. De todos es sabido que los pinos no son muy habladores, así que un pelín mosqueada desistió y, sin espectáculo, no nos quedó más remedio que volver a la playa. Nos estiramos en la arena y estuvimos charlando hasta que nos entró frío. Entonces creo que volvimos al apartamento pero las imágenes se me apelotonan en la cabeza. Recuerdo que estaba en la arena. Poco después en un sofá recostado sobre el hombro de un marinreo barbudo (menos mal que eso no pasó en el bar), comiendo... un sandwich de nocilla!!! Luego en una habitación con el pijama puesto y al rato me despertaba la mar de bien. Como siempre después de una juerga, la boca algo pastosa y la cabeza despejada. Nada de resaca. Ah! Cuánto quiero a mi hígado.

Dicen las malas lenguas que apenas había entrado en la habitación y mis ronquidos ya se oían en el comedor. Suelo tardar en dormirme, salvo cuando no (rara vez). Esta vez fue que no. También suelo roncar salvo cuando no (insólita vez). Y esta vez fue que sí. Ni que decir tiene las miraditas que recibí durante el desayuno. No sólo perturbé el sueño de mis compañeros, sino que estaba fresco como una rosa y alguna había unido a su de por sí terrible despertar una incipiente resaca. Mi sonrisa devorando el desayuno debía ser una initación a que me tirasen balcón abajo (sí, desayuno en la terracita disfrutando del sol matinal) pero la amistad y la comprensión se impusieron y la cosa quedó en miradas asesinas pero sin violencia.

Una vez estuvimos todos repuestos nos fuimos a buscar caracoles. No había llovido ni teníamos espíritu capestre, así que los caracoles en cuestión estaban esperándonos, cocinaditos y con la salsa especial en sus respectivas latas. Los cargols a la llauna del restaurante aquel son míticos. Debo decir que llegamos gracias a las dulces indicaciones de nuestra querida Marta (mi GPS) que se atrevió a llevar la contraria a nuestra guía y a su maravillosa madre (que daba instrucciones por el móvil). Cervecita al solete de marzo y para casa a preparar la mesa.

payaseteFinalmente cayeron los caracoles (unos cincuenta por cabeza) tras los cuales vino un filete con verduritas a la brasa. Y de postre, la anfitriona nos (me) sorprendió con una estupenda mousse de chocolate adornada con unas velitas. Los tíos me habían montado una fiesta de cumpleaños sorpresa. Y yo, con eso de que aún faltaban unas horas, no me había dado cuenta de nada.

Y el resopón se alargó entre risas hasta que se hizo tarde, tarde y decidimos volver hacia Barcelona. La caravana de entrada a la ciudad fue espectacular, pero no me importó porque venía feliz tras un fin de semana estupendo. Como feliz estoy de acabar de una vez con esta crónica que se ha demorado más de una semana. Fin!

Bueno. Como aquí queda un hueco, aprovecho para hacer un momento remember you y compartir esto con los de mi generación. He buscado la de los payasos de la tele y sólo he encontrado esto, así que mejor pongo la de Parchís.

8 comentarios:

Norma dijo...

El listón estaba muy alto... pero lo consiguieron... no bajó el nivel del fin de semana en ningun momento!!!!!!!

Chapeau!!!!

Besos a Marta, el GPS que te anima el corazón :P

susana dijo...

uy que mono de payaso ese payaso comilon jaja

dalr dijo...

Es que Marta es muchga Marta. Síiii Suuuu! Ha sido un homenaje a mi payasita preferida!!! Ya queda menos para abril :D

Auror dijo...

Yo quiero mas cronicas, que me gustan mucho, ademas con tanto lujo de detalles uno se las apropia rapido;) jajaja

Auror dijo...

comentario a la primera, vaya bronca debiste armarle al blog :DDD

Irene dijo...

Saboreando las crónicas de un modo insomne.
A ver cuando el antikaraoke xD

gotomax dijo...

vaya con Dalr, con lo modosito que parecía y resulta que le da al pimple como un condenado, jajajaja!!!!!
Vaya una crónica del bloguellón, y luego yo preocupado por ocupar demasiados renglones con explicaciones, te has pegado un buen trabajo d-escribiendo la crónica. Siento no estar tan presente por los blogs, pero el trabajo es lo primero antes que la devoción blogueril.
Mierda y más mierda, me había acostumbrado demasiado bien a no dar un palo y andar de blog en blog cual ruiseñor itinerante, pero la realidad me ha devuelto el sentido común y debo dosificar mis paseos o acertar la combinación del euromillón de una p.... vez!!!
Si eso ocurre, juro que el bloguellón III sale en la tele en prime-time!!!

dalr dijo...

Goto. Aunque sea menos a menudo de lo que todos quisiéramos, tus comentarios siguen siendo un palecer y un honor por estas tierras. Tú a tu ritmo que ya has visto que por aquí nos lo tomamos con calma. Y si yo puedo tardar más de una semana en acabar una crónica por entregas, tú puedes comentar cuando y como quieras. Un abrazo, campeón!